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Olas de calor y cortes de luz: causas, riesgos y soluciones

  • Foto del escritor: Iris Flores
    Iris Flores
  • 25 ago
  • 13 min de lectura

Subestación eléctrica durante una ola de calor y alta demanda de energía

Las olas de calor y los cortes de luz están más relacionados de lo que parece. Cuando las temperaturas suben durante varios días, también aumenta el uso de aire acondicionado, ventiladores, refrigeración, bombas y otros equipos eléctricos. Miles de hogares, comercios e industrias pueden incrementar su consumo prácticamente al mismo tiempo.

Pero el aumento de la demanda es solo una parte del problema.

El calor extremo también puede someter a líneas eléctricas, transformadores, subestaciones y centrales de generación a condiciones más exigentes. Al mismo tiempo, algunas tecnologías de generación pueden perder eficiencia o capacidad disponible.


La combinación es importante: consumimos más electricidad precisamente cuando parte del sistema eléctrico puede disponer de menos margen para responder ante una falla.

Por eso una ola de calor no provoca automáticamente un apagón. Lo que hace es elevar la presión sobre el sistema y aumentar el riesgo de que una contingencia termine provocando una interrupción.

En México, además, el operador del Sistema Eléctrico Nacional debe mantener continuamente el equilibrio entre generación y consumo. Cuando las condiciones operativas se deterioran, existen mecanismos de protección y acciones de emergencia destinadas a mantener la estabilidad del sistema.

Aunque desde nuestra casa o empresa no podamos impedir que ocurra una falla en la red pública, sí podemos prepararnos para reducir considerablemente sus consecuencias.

La clave no consiste en comprar inmediatamente un generador, una batería o más paneles solares. Primero debemos entender por qué se produce el riesgo, qué cargas necesitamos mantener y durante cuánto tiempo queremos seguir operando.


¿Por qué las olas de calor aumentan el riesgo de cortes de luz?

Cuando hablamos de apagones durante periodos de calor extremo, normalmente no existe una única causa. El problema aparece por la combinación de varios factores que afectan tanto a la demanda como a la generación, transmisión y distribución de electricidad.


Aumenta el consumo de electricidad por aire acondicionado y refrigeración

La causa más evidente es el incremento de la demanda eléctrica.

Durante una ola de calor utilizamos durante más tiempo sistemas de climatización, ventiladores, refrigeradores, cámaras frigoríficas, bombas de agua y distintos procesos comerciales e industriales.

La Agencia Internacional de Energía señala que la refrigeración representa aproximadamente el 10% del consumo eléctrico mundial, pero puede concentrar cerca del 30% de la demanda durante los momentos de mayor consumo. En 2024, más de 40 países, incluido México, registraron nuevos máximos de demanda eléctrica durante periodos de calor extremo.

El verdadero desafío para la red no es simplemente que cada equipo consuma electricidad. Es que millones de equipos pueden aumentar su consumo durante las mismas horas.

Cuando llegamos a las horas de mayor temperatura, muchos sistemas de aire acondicionado funcionan simultáneamente y durante periodos prolongados. Esto genera picos de demanda mucho mayores que los registrados en condiciones normales.

Mientras exista suficiente capacidad de generación, transmisión y distribución, el sistema puede atenderlos. El riesgo aumenta cuando la demanda se acerca demasiado a la capacidad disponible.


El calor también puede reducir el margen de generación

Mientras aumenta el consumo, las temperaturas elevadas pueden afectar el rendimiento de algunas tecnologías de generación.

Las centrales que necesitan procesos de refrigeración deben disipar grandes cantidades de calor. Cuando aumenta la temperatura del aire o del agua utilizada para ese proceso, determinadas instalaciones pueden trabajar con menor eficiencia o disponer de menos capacidad.

Esto no significa que una central deje automáticamente de producir electricidad porque haga calor. Significa que, dependiendo de la tecnología y las condiciones del sistema, puede disminuir el margen disponible justo cuando la demanda se encuentra en niveles elevados.

Ese detalle es fundamental para entender la relación entre calor extremo y apagones.

Un sistema eléctrico no necesita quedarse completamente sin generación para entrar en una situación complicada. Basta con que disminuya la diferencia entre la electricidad disponible y la que todos estamos intentando consumir.

Cuanto menor sea ese margen, más difícil será compensar rápidamente una falla inesperada.


Los transformadores y líneas eléctricas trabajan bajo mayor estrés térmico

La electricidad debe recorrer una extensa infraestructura antes de llegar a nuestra vivienda o empresa.

Pasa por líneas de transmisión, subestaciones, transformadores y redes de distribución. Todos estos componentes tienen límites eléctricos y térmicos.

Cuando aumenta la corriente que circula por un conductor, también aumenta el calor generado. Durante una ola de calor, ese calentamiento se combina con una temperatura ambiental elevada, haciendo más difícil la disipación térmica.

Las líneas aéreas también pueden expandirse debido al calor y aumentar su flecha, es decir, descender ligeramente respecto a su posición habitual.


Los transformadores enfrentan un fenómeno parecido. Si tienen que atender cargas elevadas mientras la temperatura exterior también es alta, pueden acercarse más rápidamente a sus límites térmicos.

Las protecciones eléctricas existen precisamente para evitar que una condición peligrosa termine provocando daños mayores. Por ello, determinados equipos o secciones del sistema pueden desconectarse cuando se alcanzan ciertas condiciones.


En otras palabras, algunos cortes de electricidad durante una ola de calor pueden estar relacionados con medidas destinadas a proteger la propia infraestructura.

calor intenso
Transformador eléctrico expuesto a altas temperaturas durante una ola de calor

Hay menos margen para reaccionar ante una contingencia

Un sistema eléctrico necesita reservas.

Una central puede salir de operación inesperadamente. Puede fallar una línea. Puede aparecer un problema en un transformador o producirse una demanda superior a la prevista.

En condiciones normales existe cierto margen para absorber esas contingencias. Durante una ola de calor, una mayor proporción de la capacidad disponible ya puede estar utilizándose para atender el consumo.

Si aparece una segunda dificultad en ese momento, recuperar el equilibrio resulta más complejo.


En México, el CENACE contempla la desconexión de carga entre las acciones disponibles cuando el Sistema Eléctrico Nacional alcanza determinadas condiciones operativas de emergencia.

La idea importante es que el calor extremo no tiene que “romper” por sí solo toda la red. Puede ser suficiente con llevarla más cerca de sus límites para que otra falla tenga consecuencias mayores.


¿Todos los cortes de luz durante una ola de calor son problema de la red?

No. Y distinguirlo puede evitarnos gastar dinero en una solución que realmente no necesitamos.

Un corte puede producirse en el sistema eléctrico externo debido a una contingencia, un problema de distribución, un transformador sobrecargado, daños en infraestructura o una desconexión necesaria para mantener la estabilidad.

Pero una falla también puede estar dentro de nuestra propia casa, comercio o instalación industrial.


Durante los periodos de calor aumentamos considerablemente el uso de algunos equipos. Si una instalación eléctrica antigua fue diseñada para una demanda menor, añadir varios sistemas de aire acondicionado, bombas, refrigeración o maquinaria puede revelar problemas que anteriormente pasaban desapercibidos.

Los circuitos pueden estar sobrecargados, los conductores pueden ser insuficientes, las protecciones pueden estar mal dimensionadas o pueden existir conexiones deterioradas que aumenten su temperatura cuando circula más corriente.


Por eso conviene hacer una comprobación inicial muy sencilla: si nuestra propiedad pierde energía pero las casas o negocios cercanos continúan teniendo electricidad, debemos investigar primero la instalación interna.

Esta diferencia también cambia completamente la solución.

Una batería de respaldo puede mantener cargas durante un apagón externo, pero no corrige un conductor deteriorado. Un generador tampoco soluciona una protección mal dimensionada. Y añadir paneles solares no elimina una sobrecarga existente en un tablero.

Antes de diseñar cualquier sistema de respaldo debemos identificar el origen del problema.

También debemos distinguir entre dos objetivos diferentes: mejorar la confiabilidad de nuestra instalación y mantener determinados equipos cuando desaparece la red pública.


En algunas propiedades será suficiente revisar la instalación, redistribuir cargas y evitar arranques simultáneos. En otras será necesario añadir almacenamiento o generación de respaldo. Y en operaciones críticas puede ser conveniente combinar ambas estrategias.

Este enfoque permite evitar una de las equivocaciones más frecuentes al hablar de cortes de luz por calor: asumir que existe una única solución válida para cualquier inmueble.


¿Los paneles solares funcionan cuando se va la luz?

Esta es una de las dudas más importantes para quienes ya tienen o están considerando instalar energía solar.

La respuesta corta es: no necesariamente.

Tener paneles solares no significa automáticamente que tendremos electricidad durante un apagón.

La mayoría de los sistemas fotovoltaicos convencionales conectados a la red utilizan inversores que detectan cuando desaparece el suministro eléctrico y dejan de entregar energía.


Puede parecer contradictorio. Si tenemos paneles y sigue habiendo sol, ¿por qué no podemos utilizar esa electricidad?

La razón principal es la seguridad.

Durante una falla, la red debe permanecer desenergizada para permitir que el personal técnico trabaje sobre líneas y equipos sin riesgo de recibir energía desde instalaciones particulares. El inversor utiliza mecanismos de protección para evitar que un sistema fotovoltaico siga energizando la red cuando esta se encuentra fuera de servicio.

Por eso debemos separar dos conceptos: generar electricidad solar y tener capacidad de respaldo son cosas diferentes.


El Departamento de Energía de Estados Unidos explica que una instalación solar necesita almacenamiento y una configuración adecuada para proporcionar energía durante una interrupción de la red.

Cuando queremos utilizar nuestros paneles durante un apagón necesitamos una arquitectura preparada para operar de esa forma. Puede incorporar un inversor compatible, baterías, protecciones, mecanismos de desconexión y un tablero específico para cargas críticas.

Además, añadir una batería cualquiera a una instalación solar existente no garantiza que el sistema pueda operar correctamente durante un corte.

Hay que comprobar la compatibilidad del inversor, la estrategia de control, las protecciones y la configuración eléctrica.


Cuando el sistema está correctamente diseñado, la combinación de paneles solares y baterías puede ofrecer una ventaja importante. Durante las horas de sol, la generación fotovoltaica puede alimentar parte de las cargas y recuperar energía en las baterías.

Esto puede extender considerablemente la autonomía frente a una batería que depende exclusivamente de la energía almacenada antes de comenzar el apagón.

Aun así, la autonomía nunca debe considerarse ilimitada. Dependerá de la capacidad útil de almacenamiento, el consumo, la generación solar disponible y las condiciones meteorológicas.


¿Cómo proteger una casa o empresa frente a los cortes de luz?

Cuando queremos reducir el impacto de un apagón, la pregunta adecuada no es “¿qué equipo debo comprar?”, sino “¿qué necesito mantener funcionando?”.

Una vivienda, una oficina, un restaurante, una planta industrial y un centro logístico pueden necesitar estrategias completamente diferentes.

Paneles solares con almacenamiento de energía para respaldo ante cortes de luz

Primero debemos reducir y administrar las cargas

Antes de dimensionar un sistema de respaldo conviene revisar nuestro consumo.

Dar mantenimiento a los equipos de aire acondicionado, limpiar filtros, mejorar el aislamiento térmico, evitar arranques simultáneos de grandes motores y revisar conductores y tableros puede reducir tanto la demanda habitual como la potencia que después necesitaremos respaldar.

También podemos trasladar determinados procesos fuera de las horas de mayor consumo.

Estas acciones no impedirán un apagón externo, pero pueden hacer nuestra instalación más eficiente y reducir el tamaño de la solución necesaria.


Un UPS sirve para interrupciones breves y equipos sensibles

Cuando el objetivo es evitar que computadoras, servidores, equipos de comunicación o sistemas de control se apaguen instantáneamente, un UPS puede ser suficiente.

Su función principal es mantener la continuidad durante un periodo relativamente corto, permitir un apagado controlado o cubrir los segundos o minutos que necesita otro sistema de respaldo para entrar en operación.

No debemos asumir que un UPS convencional está diseñado para sostener durante horas un aire acondicionado, una bomba o maquinaria pesada.


Un BESS permite respaldar cargas durante más tiempo

Cuando buscamos mayor autonomía podemos utilizar un sistema de almacenamiento de energía o BESS.

Aquí es fundamental distinguir entre potencia y energía.

La potencia determina qué cargas podemos operar simultáneamente. La energía almacenada determina durante cuánto tiempo podemos mantenerlas.

Podemos tener una batería con suficiente energía para varias horas de operación y, al mismo tiempo, un inversor incapaz de proporcionar el pico de potencia requerido para arrancar un compresor o una bomba.

Ese es uno de los motivos por los que el dimensionamiento debe partir de las cargas reales.

Puedes ampliar este tema en nuestra guía sobre sistemas BESS para empresas.


Solar más baterías puede aumentar la autonomía

Si además del almacenamiento existe generación fotovoltaica compatible con operación de respaldo, durante las horas de sol podemos alimentar cargas y recargar las baterías.

Esta combinación resulta especialmente interesante cuando los cortes pueden durar varias horas.

No obstante, el diseño debe considerar que la producción solar cambia durante el día y depende de nubosidad, orientación, sombreado y capacidad instalada.

Una instalación correcta debe trabajar con escenarios realistas y no únicamente con la potencia nominal de los paneles.


Las microrredes son una alternativa para operaciones críticas

Hay instalaciones donde perder electricidad durante unas horas puede representar daños importantes, pérdida de producto, interrupción de procesos o problemas de seguridad.

En esos casos puede tener sentido utilizar una arquitectura capaz de coordinar diferentes fuentes: red eléctrica, paneles solares, baterías y, cuando sea necesario, generación convencional de respaldo.

Una microrred permite administrar estas fuentes y priorizar las cargas que deben permanecer funcionando.

Esta estrategia puede resultar útil en industrias, centros logísticos, hoteles, hospitales, comercios con refrigeración y otras instalaciones donde la continuidad eléctrica forma parte de la operación.

Puedes conocer más sobre estas arquitecturas en nuestra guía de microrredes en México.


¿Cómo dimensionar correctamente una batería o sistema de respaldo?

Intentar respaldar toda una instalación suele ser una de las formas más rápidas de elevar el costo del proyecto.

En muchos casos resulta mucho más eficiente separar primero las cargas críticas.

En una vivienda podemos decidir mantener refrigeración, iluminación básica, internet, seguridad, algún equipo médico y quizá un aire acondicionado seleccionado. Eso no significa que durante el apagón debamos mantener simultáneamente todos los aires acondicionados, electrodomésticos y demás cargas de alto consumo.

En una empresa la clasificación es todavía más importante.

Puede ser indispensable mantener servidores, comunicaciones, sistemas de cobro, cámaras de refrigeración, bombas, controles de acceso, PLC, automatización o determinados procesos industriales.

Una vez definidas las cargas, debemos analizar dos variables principales.

La primera es la potencia máxima simultánea.

No basta con sumar el consumo nominal de cada equipo. Motores, bombas, compresores y sistemas de climatización pueden presentar corrientes de arranque superiores a su demanda normal.

La segunda variable es la autonomía.

No requiere la misma batería una instalación que necesita quince minutos de continuidad que otra que debe permanecer operando cuatro, ocho o doce horas.

Pensemos en dos negocios que solicitan cuatro horas de respaldo.

Una oficina puede necesitar mantener computadoras, comunicaciones e iluminación. Un restaurante quizá necesite conservar congeladores, refrigeradores, sistemas de cobro, extractores y bombas.

La autonomía solicitada es exactamente la misma, pero la solución energética puede ser completamente diferente.

También debemos considerar la capacidad útil de las baterías, la potencia del inversor, la temperatura de operación, el estado de carga y la posibilidad de recuperar energía mediante paneles solares.

Por eso el recibo eléctrico mensual, aunque resulta útil, no es suficiente para dimensionar respaldo.


Necesitamos saber qué cargas funcionan, cuándo funcionan, cuánto consumen y durante cuánto tiempo deben mantenerse.

Cuando el sistema está correctamente diseñado puede incluso utilizarse para objetivos adicionales. Dependiendo de la tarifa y la estrategia de operación, un BESS puede ayudar a administrar picos de demanda además de proporcionar respaldo. En nuestra explicación sobre peak shaving detallamos cómo funciona esa aplicación.


Qué hacer antes de la próxima ola de calor

La mejor preparación se realiza antes de que aparezca la contingencia.

Conviene identificar las cargas que no pueden detenerse, revisar tableros y protecciones, comprobar el estado de UPS, baterías y generadores, dar mantenimiento a los sistemas de climatización y verificar que el sistema de respaldo alimente realmente los circuitos que consideramos críticos.

También debemos evitar una falsa sensación de seguridad.

Tener una batería instalada no garantiza que todo funcionará como esperamos. Tener paneles solares tampoco garantiza electricidad durante un apagón. Y disponer de un generador no sirve de mucho si nunca se ha probado su transferencia bajo condiciones reales.


Una prueba controlada permite comprobar qué sucede cuando desaparece la red.

¿La transferencia ocurre correctamente? ¿Los equipos críticos permanecen operativos? ¿Alguna carga provoca una sobrecorriente? ¿La autonomía obtenida se aproxima a la calculada? ¿Las baterías tienen suficiente estado de carga?

Resolver estas preguntas antes de una ola de calor puede marcar una diferencia importante cuando realmente se produzca un corte.

Para una empresa también conviene definir un protocolo de operación.

No todas las cargas tienen necesariamente la misma prioridad durante una interrupción prolongada. Podemos diseñar diferentes niveles de respaldo y desconectar consumos secundarios para extender la autonomía de los procesos esenciales.

Este enfoque suele ser mucho más eficiente que intentar mantener la instalación completa funcionando sin ningún cambio.


Prepararse para los cortes de luz empieza por entender las cargas

Las olas de calor pueden aumentar el riesgo de cortes de luz porque combinan mayor demanda eléctrica, condiciones más exigentes para la infraestructura y un menor margen para reaccionar cuando aparece una contingencia.

Pero no todos los apagones tienen el mismo origen y no todas las propiedades necesitan la misma solución.

Antes de instalar baterías, paneles solares, un UPS o un generador debemos identificar qué cargas necesitamos proteger, cuánta potencia requieren y durante cuánto tiempo deben seguir funcionando.


En algunos casos bastará con proteger equipos sensibles. En otros necesitaremos un BESS con varias horas de autonomía. Y en operaciones críticas puede ser más conveniente una arquitectura híbrida o una microrred.

En Powex analizamos el consumo, la demanda, la instalación eléctrica y las cargas críticas de cada proyecto para determinar qué solución de respaldo resulta más adecuada, ya sea mediante UPS, sistemas BESS, paneles solares con almacenamiento, generación de respaldo o arquitecturas híbridas.

Para conocer qué alternativa se adapta mejor a las necesidades de una vivienda, comercio o empresa, es recomendable realizar previamente un análisis de cargas y autonomía requerida.



Preguntas frecuentes sobre olas de calor y cortes de luz


¿Por qué se va la luz cuando hace mucho calor?

Durante una ola de calor aumenta considerablemente la demanda de electricidad, principalmente por sistemas de aire acondicionado y refrigeración. Al mismo tiempo, las altas temperaturas pueden reducir el margen de generación y aumentar el estrés térmico sobre líneas, transformadores y otros equipos. Si además aparece una contingencia, el riesgo de una interrupción aumenta.


¿Una ola de calor siempre provoca cortes de luz?

No. El calor extremo aumenta la presión sobre el sistema eléctrico, pero no significa que necesariamente vaya a producirse un apagón. Influyen la demanda, la capacidad de generación, las condiciones de la infraestructura y las fallas que puedan presentarse.


¿Los paneles solares funcionan cuando se va la luz?

La mayoría de los sistemas fotovoltaicos convencionales conectados a la red se desconectan automáticamente durante un apagón. Para utilizar energía solar mientras la red está fuera de servicio se necesita una arquitectura compatible con operación de respaldo.


¿Necesito baterías para tener energía solar durante un apagón?

Las configuraciones diseñadas para mantener cargas durante interrupciones normalmente incorporan almacenamiento y equipos compatibles con operación aislada. La arquitectura exacta dependerá del inversor, las protecciones y el diseño de la instalación.


¿Cuánto puede durar una batería durante un corte de luz?

Depende de la capacidad útil del sistema y del consumo de las cargas conectadas. También influyen la potencia del inversor, las corrientes de arranque, el estado de carga y la generación solar disponible.


¿Una batería puede alimentar un aire acondicionado?

Sí, siempre que la batería y el inversor estén dimensionados para la potencia del equipo, su corriente de arranque y el número de horas que queremos mantenerlo operando.


¿Qué es mejor para un apagón: UPS, batería o generador?

Depende de la necesidad. Un UPS es adecuado para determinadas cargas sensibles e interrupciones breves. Un BESS permite almacenar energía y proporcionar mayor autonomía. Un generador puede resultar conveniente en interrupciones prolongadas o para cargas elevadas. Algunas instalaciones requieren combinar tecnologías.


¿Las baterías pueden ayudar a reducir el consumo en horas pico?

Sí. Dependiendo de la tarifa, la configuración y la estrategia de operación, el almacenamiento puede utilizarse para desplazar consumo o reducir picos de demanda además de proporcionar respaldo.


¿Cómo sé qué sistema de respaldo necesita mi empresa?

Hay que comenzar identificando las cargas críticas, su potencia, las corrientes de arranque y la autonomía requerida. Después se revisan la instalación eléctrica, la generación disponible y las necesidades futuras para dimensionar la solución.

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