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México en la COP30: nuevos compromisos climáticos y metas al 2035

  • Foto del escritor: Iris Flores
    Iris Flores
  • 11 feb
  • 6 Min. de lectura

¿Qué es la COP30?


La COP30 es la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC/UNFCCC), el principal foro multilateral donde los países negocian decisiones climáticas y revisan compromisos bajo el Acuerdo de París. La COP30 se celebró en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre de 2025.


¿Qué es una Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC)?


Una Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) es el plan mediante el cual cada país Parte del Acuerdo de París define cómo contribuirá a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y a la adaptación frente al cambio climático. Aunque las NDC no funcionan como un instrumento sancionable por sí mismo, sí constituyen compromisos formales de política pública que deben actualizarse periódicamente, con mayor ambición y mayor claridad.

En términos prácticos, una NDC traduce objetivos globales en metas nacionales medibles, orienta la planeación económica y sectorial de largo plazo y sirve de base para sistemas de transparencia, monitoreo y reporte. Su eficacia, sin embargo, depende de factores externos al documento: coherencia regulatoria, financiamiento, coordinación institucional y capacidad de ejecución.

México en la COP30


Qué presentó México en la COP30


En la COP30, México presentó su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0) y destacó, por primera vez con mayor énfasis, el componente de pérdidas y daños como parte de su planteamiento.

Las cifras clave: metas de emisiones netas a 2035

México comunicó rangos de emisiones netas para 2035 en dos niveles:

  • Meta no condicionada: 364–404 MtCO₂e (emisiones netas) para 2035.

  • Meta condicionada: 332–363 MtCO₂e (emisiones netas) para 2035.

Estas dos categorías se interpretan de forma directa. La meta no condicionada corresponde a lo que el país afirma poder lograr con instrumentos internos —política pública, inversión y ejecución—, mientras que la meta condicionada representa el nivel adicional que podría alcanzarse si existen apoyos complementarios, como financiamiento, tecnología y cooperación.


Marco normativo que respalda la política climática en México


La NDC 3.0 se inserta en un entramado normativo e institucional que define cómo se diseña, implementa y da seguimiento a la política climática en México. En el plano internacional, México es Parte de la CMNUCC y del Acuerdo de París. En el plano nacional, la Ley General de Cambio Climático (LGCC) es el eje del marco normativo, y de ella se desprenden instrumentos de planeación orientados a dar continuidad a la política climática más allá de los ciclos de gobierno.

Este marco se complementa con instrumentos como la Estrategia Nacional de Cambio Climático y el Programa Especial de Cambio Climático, además de acciones subnacionales. La coordinación multinivel resulta particularmente relevante porque el cumplimiento de metas climáticas depende de decisiones en energía, transporte, industria y territorio, con competencias distribuidas.


Qué plantea México hacia 2035 tras la COP30


Metas climáticas y cumplimiento: el contexto de la NDC 3.0

La actualización de la NDC 3.0 se presenta en un contexto definido por dos dinámicas simultáneas. Por un lado, la urgencia climática se ha intensificado por el aumento de eventos extremos y por presiones crecientes sobre recursos naturales e infraestructura. Por otro, el balance de implementación de compromisos previos ha sido heterogéneo, lo que evidencia que el reto principal no es únicamente elevar la ambición del documento, sino sostener políticas públicas e inversiones capaces de producir resultados consistentes en el tiempo.


México presentó su primera NDC en 2015, acompañada de compromisos sectoriales con hitos intermedios hacia 2024. Sin embargo, diversos análisis han señalado que varios de esos objetivos no se materializaron en los plazos previstos. Un ejemplo recurrente se ubica en el sector eléctrico: la meta original contemplaba que, hacia 2024, el 35% de la generación eléctrica proviniera de fuentes limpias; en contraste, se ha reportado que la proporción observada fue menor a la prevista, lo que refuerza la relevancia de acelerar la adopción de soluciones de energía limpia.


Qué plantea México hacia 2035 tras la COP30

Un patrón similar se ha señalado en el manejo de emisiones de metano en el sector de hidrocarburos. Frente a metas iniciales de reducción en fugas, venteo y quema, los avances reportados se han ubicado por debajo de lo comprometido. Este punto es especialmente relevante por el impacto climático del metano en el corto plazo y porque su mitigación depende de medición robusta, estándares operativos y mecanismos de cumplimiento.

En el sector industrial, el rezago se interpreta como una señal de las dificultades estructurales para traducir compromisos en cambios tecnológicos sostenidos. El Balance Nacional de Energía es una referencia técnica útil para observar la composición del consumo energético industrial y su evolución, incluyendo la participación de combustibles fósiles en el consumo final.

Estos antecedentes no eliminan la utilidad de las NDC como instrumento de política climática. Más bien subrayan una lección operativa: definir metas es necesario, pero resulta insuficiente si no se fortalecen de manera paralela los instrumentos de planeación, seguimiento, financiamiento y ejecución.



Componente de mitigación: metas absolutas a 2035


Uno de los cambios centrales de la NDC 3.0 es la formulación de metas de mitigación en términos de emisiones absolutas hacia 2035. Este enfoque tiende a fortalecer la rendición de cuentas porque un techo absoluto es más fácil de evaluar que metas expresadas únicamente contra escenarios tendenciales, siempre que se mantengan metodologías públicas, inventarios consistentes y reportes comparables.

La NDC también resalta el papel de los sumideros de carbono y el uso de suelo como parte de la trayectoria de mitigación, lo que refuerza la necesidad de políticas de conservación y manejo territorial con verificación.


Distribución del esfuerzo de mitigación por sector

Para convertir metas en acciones, la NDC 3.0 define una distribución del esfuerzo de reducción por sectores, asignando mayores reducciones a aquellos con mayor participación en emisiones nacionales. En el contenido presentado se reportan los siguientes pesos sectoriales para 2024 (datos preliminares):

Sector

Participación en emisiones nacionales (referencia 2024)

Transporte

23%

Generación de energía eléctrica

19%

Industria

18%

Agropecuario

17%

Residuos

9%

Petróleo y gas

8%

Uso de la tierra

3%

Residencial y comercial

3%

Esta sectorización orienta prioridades: si el transporte concentra la mayor proporción, la política pública debería reflejarlo con instrumentos, inversión y cambios operativos medibles, y lo mismo aplica para electricidad e industria.


Adaptación: la dimensión que define resiliencia

La adaptación suele ser el componente que conecta el compromiso climático con realidades locales: disponibilidad de agua, gestión del riesgo, infraestructura, salud y vulnerabilidad social. La NDC 3.0 refuerza este enfoque y lo integra de forma más explícita con los demás componentes, dado que la exposición a eventos extremos y amenazas de evolución lenta puede crecer incluso con esfuerzos de mitigación.

Para que la adaptación sea evaluable, requiere objetivos trazables, indicadores de resiliencia y presupuestos ejecutados. En la práctica, la adaptación pierde efectividad cuando se mantiene en formulaciones generales sin mecanismos de seguimiento y sin articulación territorial.


Pérdidas y daños: de componente emergente a prioridad

Un rasgo distintivo de la actualización presentada en la COP30 es el énfasis en pérdidas y daños como componente más desarrollado. Esto reconoce que existen impactos que no se evitan solo con mitigación o adaptación, y que exigen mecanismos de atención y recuperación.

En términos de implementación, pérdidas y daños requiere criterios claros para identificar afectaciones, activar recursos, coordinar respuestas y evaluar resultados. La credibilidad de este componente dependerá de su integración en instrumentos presupuestales, sistemas de riesgo y capacidades institucionales.


Entorno habilitador y medios de implementación: el punto crítico

La NDC 3.0 incluye un componente de política climática transversal y entorno habilitador, además de medios de implementación. En términos prácticos, esto se traduce en un requisito básico: que existan condiciones para ejecutar —financiamiento, tecnología, capacidades, coordinación y transparencia—.

Cuando faltan condiciones habilitantes, los compromisos tienden a mantenerse como objetivos aspiracionales. Por ello, la prioridad operativa es construir un puente entre metas y ejecución mediante programas con indicadores, responsables, cronogramas y reportes periódicos.


Cómo verificar avances: señales observables en 12–24 meses

Para evaluar si la NDC 3.0 se está implementando, la referencia útil no es esperar a 2035, sino observar señales tempranas verificables. En el corto plazo, la ejecución suele ser visible en cuatro frentes: (1) presupuesto asignado y ejecutado en rubros habilitantes, (2) instrumentos operativos en vigor con aplicación real, (3) proyectos en marcha con licitaciones, contratos y avances físicos, y (4) medición y verificación mediante inventarios, metodología pública, series comparables y reportes periódicos.

Estas señales permiten diferenciar entre una NDC con narrativa sólida y una NDC con trayectoria de ejecución.


La COP30 fue el espacio de presentación internacional de la NDC 3.0 de México y de sus metas hacia 2035, con un enfoque ampliado que integra mitigación, adaptación, pérdidas y daños, además de componentes de entorno habilitador y medios de implementación. La incorporación de metas absolutas y la distribución sectorial del esfuerzo aportan elementos para mejorar seguimiento y rendición de cuentas.

El desafío decisivo es la implementación: coherencia regulatoria, inversión habilitante, coordinación multinivel y transparencia con medición comparable. En ese punto se definirá si la NDC 3.0 se consolida como hoja de ruta operativa o permanece como un compromiso predominantemente declarativo.


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